Cirugía estética mamaria

Todo sobre la cicatriz tras un aumento de pecho

Al llevar a cabo una operación de aumento de pecho o mamoplastia de aumento,  existen varias cuestiones que el paciente puede decidir antes de llevar a cabo la operación. Más allá del tamaño del implante que se va a colocar (decisión que siempre se recomienda tomar junto con la opinión profesional del cirujano plástico), también se debe decidir el tipo de implante que se va a utilizar.

La cirugía estética ha avanzado enormemente en los últimos años, permitiendo que las técnicas sean cada vez menos invasivas y las cicatrices más invisibles a la vista (aunque recordemos que prácticamente cualquier técnica quirúrgica puede dejar alguna marca en alguna parte del cuerpo). En el caso de la operación de aumento de pecho, existen varias opciones de localización de la cicatriz, su elección depende de las características de cada paciente, su fisionomía, tipo de pecho y por supuesto el gusto de cada paciente. El cirujano plástico decidirá qué técnica usar y en función de esto marcará la posterior cicatrización.

Una de las preguntas más frecuentes cuando una paciente quiere ponerse implantes mamarios es la cicatriz que dejará la operación. Como hemos comentado, en función del tipo de abordaje de la operación, la cicatriz variará. Veamos cada uno de los casos:

  • Colocación del implante a través del surco submamario.

La cicatriz se realiza en el surco inferior del pecho, quedando disimulada por la propia mama. Se trata de una de las técnicas más comunes, ya que en una posición normal de la paciente, la cicatriz queda del todo disimulada. Uno de sus principales beneficios es que con este tipo de técnica no llega a tocarse la glándula mamaria ni el pezón, por lo que difícilmente se perderá sensibilidadde forma permanente en esta zona, ni existirá riesgo de que se puedan lesionar los conductos galactóforos, por lo que no se verá afectada la lactancia. Sin embargo, uno de los principales inconvenientes de esta técnica es que la cicatriz se hace más visible cuando la paciente está tumbada, aún así es una cicatriz corta y que casi invisible tras el paso del primer año.

  • Colocación del implante a través de la areola

La incisión se realiza justo en el borde inferior de la areola. Entre las indicaciones principales para su uso destacan: si se desea esta zona de cicatriz por preferencia de la paciente, ante asimetrías areolares o ante areolas grandes si se desean reducir o mamas algo caídas para realizar elevación mamaria junto con el aumento. La cicatriz queda bastante disimulada con la areola y pasa del todo desapercibida a la vista. Se trata de una opción más arriesgada ya que existe riesgo de pérdida de sensibilidad en el pezón. Además, la técnica obliga a que para acceder al músculo donde se colocará el implante se debe atravesar la glándula mamaria, lo que puede afectar a la lactancia en un futuro.

  • Colocación del implante a través de la axila

Una tercera opción donde realizar la incisión por la cual se colocarán los implantes mamarios es a través de la axila. Es una operación ligeramente más arriesgada por la zona en la que se realiza la incisión, aunque uno de los beneficios es que la cicatriz únicamente se ve cuando la paciente levante los brazos. Además, al estar en una zona del cuerpo diferente, aún en el caso de verse la incisión ésta no tiene por qué relacionarse con la de una operación de aumento mamario. Sin embargo, también existe el riesgo de cierta asimetría entre los dos implantes por la forma en la que se van a colocar y es una técnica no recomendable de realizar si se van a colocar implantes de gran tamaño o anatómicos.

Sin duda, la cicatriz tras una operación de aumento de pecho es una de las cosas que más preocupa a las pacientes. Es vital dialogar con el cirujano plástico que va a llevar a cabo la intervención la técnica que éste nos recomienda, así como hacerle saber nuestros miedos e inquietudes sobre la visibilidad de la cicatriz.

 

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